sábado, 4 de junio de 2016

La magia de un libro

Mi madre no me cantaba. Mi madre me contaba.
Me contaba que la felicidad son momentos con. Conmigo, contigo, con alguien que nos quiera de veras.
Mi madre solía escribir en una hoja de papel arrugada o manchada de café. Pero me decía, me contaba, que el mejor lienzo es una pluma y la intimidad de unas palabras.
Me contaba cuentos de hadas en los que para ella yo era la magia.
Gracias a ella ahora puedo decir que alguna que otra vez he manchado el papel de café, pero aún así he seguido escribiendo porque si, mamá, me has enseñado a creer en los cuentos y que también tengo algo que contar.

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